Así se ha reinventado la identidad del nómada digital

En la próxima década, (…) la mayoría de las personas descubrirán que el vínculo geográfico se está disolviendo. Sucederá gradualmente y la gente tardará en darse cuenta de que está ocurriendo una revolución, pero al final de esos diez años, la mayoría de las personas en los países desarrollados, el mundo se encontrará libre para vivir donde quiera y viajar tanto como quiera. (…) Los humanos podrán preguntarse: ‘¿Soy un nómada o un colono?’ “

Makimoto / Manners 1997: 2-3.

64 consejos para sobrevivir haciendo un trabajo a distancia

En tiempos en los cuales incluso enfermedades virales y pandemias nos obligan a quedarnos en casa,  en Web 24 sabemos que trabajar desde nuestro propio espacio y a nuestro ritmo es la mejor opción para percibir ingresos de una forma eficaz, cómoda y segura.

Una cadena de noticas francesa entrevistó a sus periodistas para saber cómo podían abordar este nuevo tipo de trabajo con confianza, y éstos ofrecieron unas recomendaciones muy interesantes. Toma nota y no te quedes atrás. ¡Es el momento de dar un paso más!

Cómo los emprendedores pueden optimizar el coworking

No en vano podríamos hablar de que son ya 80 países en donde se reparten al menos unos 3 mil espacios que desbordan profesionalismo y creatividad. El coworking no es un movimiento global tan reciente, su historia se empezó a escribir por lo menos hace unos 15 años atrás y hasta hoy, su concepto ha evolucionado tan favorablemente que está cambiando la forma de hacer nuestro trabajo, y de relacionarnos con los demás.

¿Qué nos enseña el libro “La semana laboral de 4 horas”?

Dinero, palabra que mueve al mundo y por la que sacrificamos tantas otras cosas que muchas veces no valen moneda alguna.

Generalmente, asociamos el dinero a tener una vida feliz, cómoda y con absoluta libertad de hacer todo lo que queramos a cada momento. Pero, ¿esto será del todo cierto? Analicemos un poco: Damos por hecho que para lograr esa meta, pasamos más de la mitad de nuestras vidas preparándonos para algo, sacando una carrera en la universidad y algún post grado, para luego aferrarnos a un puesto de trabajo extenuante con una larga jornada toda la semana, y si corremos con suerte, descansar el fin de semana… (Sin ganas de nada más) y así durante al menos 40 años… y, cuando llega la jubilación, te habrás dado cuenta de que para lograr unos ingresos estables y seguros, has sacrificado precisamente aquello que buscabas, tu tiempo, tu libertad, y gran parte de tu felicidad.

El viaje más importante: el interior

“Me mudé al bosque porque deseaba vivir deliberadamente, hacerle frente sólo a los hechos esenciales de la vida, probar si podía no aprender lo que tenía para enseñarme, en vez de quedarme esperando la hora de mi muerte para darme cuenta de que no había vivido”. – Henry David Thoreau

Este artículo se inspiró en una conversación que mantuve años atrás en una bucólica playa de Phuket, lejos del ruido y del estrés, con mi buen amigo Hiro, arquitecto tokiota, epicúreo y adepto del Budismo “funcional”. Los dos habíamos participado, días antes, en un foro internacional sobre Transformación Digital en Bangkok, y tras unas cuantas cervezas, la discusión cambió de rumbo luego de un comentario que lanzó Hiro sobre la dificultad para un nómada de definirse, mantener relaciones estables y buscar un sentido en estas continuas migraciones.
Debo admitir que por entonces solía pensar que las definiciones y los «sentimentalismos» no eran importantes, e incluso que eran un tanto superficiales, ya que en realidad mi único propósito era conseguir rentabilizar mi negocio y los de mis clientes. Mi vocabulario se ceñía a palabras como: Cashflow, ROI, flujos, funnel, rentabilidad, social media, rebound…

¿Afecta la crisis climática a un nómada digital?

Hemos podido constatar con nuestros propios ojos, que el mundo nos está haciendo un llamado de atención que se ha vuelto alarmante. Sequías, huracanes, tsunamis, incendios, terremotos, azotan la humanidad, y cada quien trata, a su modo, de enfrentar tal situación, quizás muy por encima, o muy por debajo de la búsqueda de soluciones concretas para frenar tal crisis.
Los nómadas digitales, conectados con el mundo que les rodea, no escapan a esta realidad, pero, mochila en hombros, son capaces de acomodarse en cualquier escenario que les permita cumplir con sus objetivos: trabajar, crecer y desarrollarse, independientemente de los riesgos ambientales que hoy en día afectan a nuestro planeta.

Lo sabemos. El aumento de la población en el mundo y una industrialización ambientalmente descontrolada, han tenido efectos negativos sobre nuestro planeta tierra. Hemos oído miles de veces sobre el calentamiento global, la disminución de la capa de ozono, la lluvia ácida, el smoke, pérdida de ecosistemas, la disminución de la biodiversidad, la desertificación, y entendemos que todas estas situaciones son consecuencias de una contaminación ambiental impulsada por la necesidad de satisfacer las demandas de alimentación, energía y manufacturas.

Esto es muy en serio

Existen numerosas evidencias que revelan que los eventos climáticos como consecuencia de la degradación ambiental, son cada vez más frecuentes y más severos, poniendo en peligro la vida de todos los seres vivos tal como la conocemos:
En la Antártida, por ejemplo, en las últimas décadas, se han reportado desprendimientos de iceberg del tamaño de ciudades enteras y que contribuyen directamente con el aumento del nivel del mar. Este efecto se continúa acelerando de forma inquietante y representa una amenaza para las ciudades costeras. Recientemente la NASA ha informado de la situación crítica en la que se encuentra el glacial Thwaites, denominado el glacial más peligroso del mundo. Este glacial del tamaño de la Florida contiene tanto hielo como para aumentar el nivel del mar unos 68 centímetros, pero además, podría generar un efecto dominó en otros glaciares cercanos.

No obstante, Durante las últimas tres décadas la incidencia de eventos cataclísmicos como huracanes son cada vez más frecuentes y devastadores, como el Mitch (1998), Katrina (2005), Irma (2017), que causaron estragos en diferentes ciudades del Caribe y los Estados Unidos. Tsunamis como el ocurrido en Asia en 2006, olas de calor o de frío como las que en los últimos años azotaron Europa y los Estados Unidos, terremotos, sequías, incendios forestales, entre otros eventos que producidos en respuesta de los cambios climáticos y que han acabado con la vida de millones de personas.
Por otra parte, según informe publicado por la ONU en Mayo de 2019, un millón de especies animales y vegetales se encuentran en peligro de extinción. Sí, ¡un millón! Los suelos se están degradando rápida y progresivamente. Esto ha reducido la productividad de un 23% de la superficie de la tierra. Es como para preocuparse, ¿no?

La contaminación ambiental nos toca la puerta a todos

No hemos podido estar más equivocados si llegamos a pensar que la contaminación ambiental podría no afectarnos. Ésta tiene efectos muy marcados sobre la calidad de vida del planeta, y por lo tanto sobre cada uno de nosotros. Así que, podemos –y debemos- actuar frente a semejante realidad. ¿Lo habéis pensado?
Nuestras infraestructuras, y peor aún, nuestra salud integral está en riesgo; y es aquí donde el nómada digital decide actuar en función de su bienestar. Para muchos profesionales que se mueven en este mundo con un ordenador a cuestas, el nomadismo digital ha significado una liberación de cualquier barrera: cultural, racial, sexual, geográfica, e incluso, sobre la crisis climática, debido a que, una de sus características principales, es que se tiene la total libertad de cruzar fronteras muy a menudo, hasta encontrar el lugar que ofrezca todas las “comodidades” que se necesiten, o lo que para ellos puede significar en algún punto, la libertad.

El nómada digital, probablemente ha vivido muy de cerca alguno de estos aspectos que supone la crisis ambiental, como los cambios climáticos, entre tantos otros, y quizás, como un apasionado de cada punto del planeta que es al fin, se toma más en serio semejante alerta. Sin embargo, a éste nada le detiene. Su productividad no depende de un espacio físico, ni de tiempos, ni de horarios, y los límites, muchos o pocos, los va superando en el camino, siempre decidido a seguir adelante.

Entonces, para responder a nuestra pregunta inicial: ¿Afecta la crisis climática a un nómada digital? Quizás lo importante no está en si le afecta, sino en cómo aprovecha o desaprovecha cada uno de los espacios que se busca o inventa para desarrollarse y tener una conexión con el mundo. Esta, es de esas ocupaciones en las que el principal trabajo es deshacerse de los cordones, amenazas (aunque hay muchas), muros o barreras que no les dejen ser lo que sea que quieran ser. Por cierto, ¿Hay algún otro trabajo así?