Aprender a aprender: 4 estrategias para impulsar la formación continua

Las estadísticas hablan por sí solas: en poco más de una década al menos 600 millones de empleos habrán desaparecido. Los puestos de trabajo más rutinarios y técnicos serán ejecutados por máquinas, y la inteligencia artificial dominará gran parte de estos mercados. Entre muchos aspectos que podemos reevaluar al respecto, destaca que, ante este cambio dado por el desarrollo tecnológico, es necesario que los profesionales y especialistas en determinadas áreas se reinventen para seguir formando parte del mundo laboral. ¿Cómo se puede lograr esto? Las alertas están encendidas a no quedarse atrás en el camino, y a salir airoso frente un mercado tan competitivo, y la única manera de no sucumbir es, sin duda, la formación continua.

¿Afecta la crisis climática a un nómada digital?

Hemos podido constatar con nuestros propios ojos, que el mundo nos está haciendo un llamado de atención que se ha vuelto alarmante. Sequías, huracanes, tsunamis, incendios, terremotos, azotan la humanidad, y cada quien trata, a su modo, de enfrentar tal situación, quizás muy por encima, o muy por debajo de la búsqueda de soluciones concretas para frenar tal crisis.
Los nómadas digitales, conectados con el mundo que les rodea, no escapan a esta realidad, pero, mochila en hombros, son capaces de acomodarse en cualquier escenario que les permita cumplir con sus objetivos: trabajar, crecer y desarrollarse, independientemente de los riesgos ambientales que hoy en día afectan a nuestro planeta.

Lo sabemos. El aumento de la población en el mundo y una industrialización ambientalmente descontrolada, han tenido efectos negativos sobre nuestro planeta tierra. Hemos oído miles de veces sobre el calentamiento global, la disminución de la capa de ozono, la lluvia ácida, el smoke, pérdida de ecosistemas, la disminución de la biodiversidad, la desertificación, y entendemos que todas estas situaciones son consecuencias de una contaminación ambiental impulsada por la necesidad de satisfacer las demandas de alimentación, energía y manufacturas.

Esto es muy en serio

Existen numerosas evidencias que revelan que los eventos climáticos como consecuencia de la degradación ambiental, son cada vez más frecuentes y más severos, poniendo en peligro la vida de todos los seres vivos tal como la conocemos:
En la Antártida, por ejemplo, en las últimas décadas, se han reportado desprendimientos de iceberg del tamaño de ciudades enteras y que contribuyen directamente con el aumento del nivel del mar. Este efecto se continúa acelerando de forma inquietante y representa una amenaza para las ciudades costeras. Recientemente la NASA ha informado de la situación crítica en la que se encuentra el glacial Thwaites, denominado el glacial más peligroso del mundo. Este glacial del tamaño de la Florida contiene tanto hielo como para aumentar el nivel del mar unos 68 centímetros, pero además, podría generar un efecto dominó en otros glaciares cercanos.

No obstante, Durante las últimas tres décadas la incidencia de eventos cataclísmicos como huracanes son cada vez más frecuentes y devastadores, como el Mitch (1998), Katrina (2005), Irma (2017), que causaron estragos en diferentes ciudades del Caribe y los Estados Unidos. Tsunamis como el ocurrido en Asia en 2006, olas de calor o de frío como las que en los últimos años azotaron Europa y los Estados Unidos, terremotos, sequías, incendios forestales, entre otros eventos que producidos en respuesta de los cambios climáticos y que han acabado con la vida de millones de personas.
Por otra parte, según informe publicado por la ONU en Mayo de 2019, un millón de especies animales y vegetales se encuentran en peligro de extinción. Sí, ¡un millón! Los suelos se están degradando rápida y progresivamente. Esto ha reducido la productividad de un 23% de la superficie de la tierra. Es como para preocuparse, ¿no?

La contaminación ambiental nos toca la puerta a todos

No hemos podido estar más equivocados si llegamos a pensar que la contaminación ambiental podría no afectarnos. Ésta tiene efectos muy marcados sobre la calidad de vida del planeta, y por lo tanto sobre cada uno de nosotros. Así que, podemos –y debemos- actuar frente a semejante realidad. ¿Lo habéis pensado?
Nuestras infraestructuras, y peor aún, nuestra salud integral está en riesgo; y es aquí donde el nómada digital decide actuar en función de su bienestar. Para muchos profesionales que se mueven en este mundo con un ordenador a cuestas, el nomadismo digital ha significado una liberación de cualquier barrera: cultural, racial, sexual, geográfica, e incluso, sobre la crisis climática, debido a que, una de sus características principales, es que se tiene la total libertad de cruzar fronteras muy a menudo, hasta encontrar el lugar que ofrezca todas las “comodidades” que se necesiten, o lo que para ellos puede significar en algún punto, la libertad.

El nómada digital, probablemente ha vivido muy de cerca alguno de estos aspectos que supone la crisis ambiental, como los cambios climáticos, entre tantos otros, y quizás, como un apasionado de cada punto del planeta que es al fin, se toma más en serio semejante alerta. Sin embargo, a éste nada le detiene. Su productividad no depende de un espacio físico, ni de tiempos, ni de horarios, y los límites, muchos o pocos, los va superando en el camino, siempre decidido a seguir adelante.

Entonces, para responder a nuestra pregunta inicial: ¿Afecta la crisis climática a un nómada digital? Quizás lo importante no está en si le afecta, sino en cómo aprovecha o desaprovecha cada uno de los espacios que se busca o inventa para desarrollarse y tener una conexión con el mundo. Esta, es de esas ocupaciones en las que el principal trabajo es deshacerse de los cordones, amenazas (aunque hay muchas), muros o barreras que no les dejen ser lo que sea que quieran ser. Por cierto, ¿Hay algún otro trabajo así?

En los próximos años habrá millones de nómadas digitales en todo el mundo

Hablar de este tema hoy en día se hace inevitable, porque las cifras son sorprendentes y crecen de forma descomunal; las razones sobran. Es importante entender esta filosofía de vida que está permitiendo a una enorme cantidad de personas desarrollar sus potencialidades y tener mejores condiciones de vida en cualquier lugar del planeta donde deseen estar.

Hace unos 7 u 8 años atrás la expresión “Nómada digital” no era tan conocida como lo es hoy, y las razones para que su empuje haya ido en un aumento considerable son muchas. Evidentemente, el avance de la tecnología y todo el abanico de posibilidades que ofrece el uso de cualquier aparato electrónico que permita la conexión con el mundo tienen mucho que ver.

Gran reto

Es un hecho que las personas que se han abrazado a esta filosofía lo han hecho, no solo como un escape a problemas asociados con trabajos mal remunerados, con horarios desgastantes y suma infelicidad provocada por, al fin y al cabo hacer algo que no se quiere hacer, sino incluso por problemáticas que van mucho más allá, como la creciente ola de inseguridad en muchos países, que han servido de impulso para afrontar el gran reto de apuntarse a un negocio propio que muy bien se puede llevar en una mochila.

La tendencia ya es irreversible. El nomadismo digital ha llegado para quedarse, incluso gracias a empresas como WEB24 que han nacido con la finalidad de ofertar un modelo de negocio que no conoce limitaciones físicas y geográficas, y que permite a sus socios tecnológicos ofrecer sus productos de forma óptima y explotar sus capacidades.

Aprovechar las oportunidades

Hay una cantidad importante de empleos o actividades que se pueden realizar desde la perspectiva de un nómada digital en cualquier lugar y con una inversión ajustable a sus bolsillos. Una gran oportunidad para lograrlo, es adquiriendo una franquicia directa como la que ofrecemos que pone en las manos de sus aliados todo lo necesario para lograr el éxito: la asesoría en la idea de negocio, un equipo de profesionales multidisciplinares para desarrollar acciones, soporte, tecnología, desarrollo y aprendizaje.

La idea es clara: los nómadas digitales le han dicho adiós a las culturas tóxicas de trabajo y están enfocándose cada vez más en posicionarse en un mercado exigente pero apasionante. La seguridad informática, creación de páginas webs, gestión de redes sociales, consultoría digital, Apps móviles, software y plugins a medida, y el marketing digital, son las áreas principales en las que éstos buscan lanzar productos que optimizarán los recursos de sus clientes.

Un sinfín de ventajas

Con esta filosofía, obtener resultados increíbles con poca inversión sí es posible, y ya ha quedado demostrado. Son muchos, y cada vez serán más, los que dan testimonio de éxito aun olvidándose de horarios, jefes, y lugares rutinarios en donde trabajar. A los que tienen sus negocios como forma de vida, y muchas ganas y pasión para lograrlo, encuentran hoy un verdadero campo de acción donde poder al fin impulsar sus sueños.