El método Kaizen para el mejoramiento continuo

La técnica definitiva japonesa para vencer la pereza

Volver al gimnasio, aprender un idioma, estudiar algo nuevo, comer mejor… Todos comenzamos el año cargados de buenos propósitos, pero con el paso de los meses la mayoría se quedan en agua de borrajas.

Algunos no encuentran nunca el momento de comenzar sus nuevos proyectos o simplemente acaban dejándolo todo para otro día. Otros realizan una buena planificación, pero suelen pasarse de exigentes y pronto comienzan a fallar. ¿Sabes por qué sucede esto?

Queremos pasar de 0 a 100 en un día, y como resultado nuestro cuerpo y mente se resienten, sintiéndose cansados y aumentando las posibilidades de abandonar y tirar la toalla.

Aprender una nueva destreza o adquirir un nuevo hábito requiere concentración y energía, así como una fase realista de recuperación. Afortunadamente, existen algunos trucos que nos ayudarán a alcanzar nuestro objetivo sin esfuerzo.

Definición

El concepto de mejora continua se viene aplicando desde nuestras raíces más primitivas. Sin un mejoramiento continuo no evolucionaríamos. Es así como se traduce Kaizen en japonés (改善,) cambio beneficioso o, simplemente, mejora. Su aplicación se conoce con las siglas MCCT (Mejora Continua hasta la Calidad Total).

Para entender mejor este concepto desde el punto de vista de la filosofía nipona, la teoría de Kaizen se basa en que cada día debe ser posible una acción de mejora. Y es que se centra en muchas acciones pequeñas con las que ir mejorando la calidad de nuestros resultados poco a poco, más que realizar un solo gran cambio.

Al final se trata de ser persistente en nuestro trabajo con pequeñas píldoras del cambio. Gracias a herramientas de mejora continua que aplican el método Kaizen, salimos de nuestra zona de confort poco a poco para mejorar la calidad de nuestro objetivo. El gran reto o cambio nos puede asustar, pero con la teoría Kaizen, es fácil no temer a un pequeño reto con el que poco perdemos si fallamos. De esto se trata, de ir incorporando pequeñas dinámicas de manera muy gradual, que fomenten la constancia en nuestros procesos.

Historia

Como tantas veces ocurre en estos casos, el origen de este tipo de métodos nace en las fuerzas militares. En este caso, el método Kaizen comienza a aplicarse a mediados del siglo pasado, cuando la armada estadounidense ocupó Japón llevando consigo a expertos en sistemas de calidad y mejora continua.

Estos expertos proporcionaban servicios de consultoría para industrias relacionadas con la Segunda Guerra Mundial, y se basaban en unos programas de entrenamiento denominados TWI (Training Within Industry). Sus promotores destacados fueron William Edwards Deming y Joseph Juran.

Poco a poco, los japoneses comenzaron a asimilar estas prácticas o herramientas de mejora continua. Y es que la filosofía oriental tiene muchos tintes de esto: de superación continua.

Uno de los japoneses que teorizó y dio nombre al método Kaizen fue el empresario Kaoru Ishikawa, quien lo llevó a los procesos industriales. La economía japonesa fue posicionándose entre las primeras del mundo, y gran parte de culpa lo tiene el método Kaizen.

Poner un pie delante del otro, una y otra vez: eso es kaizen

La búsqueda de construir una mejor versión de ti mismo, también conocido como crecimiento personal tiene bastantes semejanzas con una montaña rusa: Este proceso está lleno de subidas, vueltas y bajadas. Y entre más te subas, al final terminarás mareado sin antes intentarlo… Sin embargo tus objetivos son tan grandes y ambiciosos que terminan abrumándote tanto que te impiden actuar. Lo que algunos llaman estrés, debería más bien titularse «miedo», ya que la reacción psicológica es la misma en ambas emociones.

Si logras superar este miedo y te decides actuar, en vez de hacer lo que todos sabemos que debemos hacer (trabajar duro, ser constantes, esperar resultados de largo plazo), empezamos a buscar «trucos» o fórmulas mágicas que nos enseñen cómo ser exitosos de manera mucho más rápida y con el menor esfuerzo.

El problema de esperar que una fórmula mágica nos salve, es que pasamos más tiempo buscándola que realmente haciendo algo al respecto. Te la pasas buscando artículos en internet para bajar de peso, para ser más productivo, para aprender cómo ser millonario, o cualquier objetivo que tengas, y buscas y buscas. La cuestión es la siguiente:

El hecho de buscar esa fórmula te hace pensar que estás haciendo algo al respecto por tus objetivos, cuando en realidad no estás haciendo absolutamente nada.

Cazar fórmulas mágicas son «pajas mentales» para tu crecimiento personal… sientes todo el placer, sin tener resultados concretos.

El Kaizen retoma las tecnicas del Control de Calidad diseñadas por Edgard Deming, pero incorpora la idea de que nuestra forma de vida merece ser mejorada de manera constante. El mensaje de la estrategia de Kaizen es que no debe pasar un día sin que se haya hecho alguna clase de mejoramiento, sea a nivel social, laboral o familiar. Se debe ser muy riguroso y encontrar la falla o problema y hacerse cargo de él. La complacencia es el enemigo número uno del Kaizen. Y en su idea de mejoramiento continuo se involucra en la gestión y el desarrollo de los procesos, enfatizando las necesidades de los clientes para reconocer y reducir los desperdicios y maximizar el tiempo.

Un pequeño paso puede cambiar tu vida (Robert Maurer)

En el centro del kaizen está la idea de que nuestro principal obstáculo es el temor al cambio, el vernos intimidados por un reto tan grande que podría hacernos fallar. Pero si cambiamos una enorme meta por una pequeña acción, ese impulso generador nos pone en movimiento y puede generar la bola de nieve que necesitamos. Si siempre hemos soñado con escribir una novela, proponernos de golpe escribir 2000 palabras al día puede que no sea la mejor idea. Pero podríamos proponernos escribir cincuenta: hacer el cambio tan fácil que sea difícil fallar, y luego de que nos hayamos acostumbrado a éste, incrementar el reto.

En el libro «Un pequeño paso puede cambiar tu vida», Robert Maurer narra la historia de una paciente con problemas graves de salud que necesitaba cambiar su vida sedentaria. Otros médicos le habían recomendado de manera enfática que debía hacer al menos media hora de ejercicio al día, pero siendo una madre trabajadora al borde de la pobreza, no tenía ni un minuto en el que no tuviera que estar corriendo de un lado al otro, y para cuando finalizaba sus tareas, sólo le quedaban energías para colapsar delante del televisor.

Maurer le pidió que hiciera un pequeño cambio: que caminara en el sitio, delante del televisor, un minuto al día. Por supuesto que esto no es ejercicio suficiente para curar un problema de salud, pero al mes de hacerlo, la mujer se había habituado, y podía seguir caminando en el sitio por cinco o diez minutos. Luego había perdido el miedo al ejercicio físico, y comenzó a usar las escaleras en vez del ascensor, y a incorporar otras formas de movimiento en su vida. Eso es kaizen: introducir cambios a nuestros hábitos de manera tan subrepticia que no tengan tiempo de defender su permanencia.

Si has tenido dificultades en generar cambios reales en tu vida, es posible que debas probar con cambios pequeños, llevados a cabo de manera continua. En mi experiencia personal, el momento que determina si voy a salir a correr un día determinado o no, es el momento en que me pongo los zapatos: ponerte los zapatos puede ser todo lo que necesitas para cambiar un hábito.

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